¿Qué es el Autismo?
El autismo no es una enfermedad. Es un trastorno penetrante del desarrollo que afecta el desenvolvimiento del niño en varias áreas, incluyendo el habla, las destrezas sociales y el comportamiento.
El niño con autismo es incapaz de utilizar el lenguaje con sentido o de procesar la información que recibe del medio. Cerca de la mitad de los niños con autismo carecen de comunicación verbal, y aquellos que hablan, por lo general sólo repiten de forma mecánica lo que escuchan (ecolália).
El término "Autismo" ha sido utilizado para describir muchos tipos de trastornos mentales, pero el autismo infantil temprano, como se denominó en principio en 1943 por el psicólogo infantil Leo Kanner, describe un conjunto poco frecuente de síntomas. Su incidencia es aproximadamente de unos 4 casos cada 10.000 y los niños autistas superan a las niñas en una proporción de cuatro a una.
Dado que la severidad de los síntomas varía ampliamente, los niños que tienen problemas en estas áreas se dice que tienen un trastorno de espectro autista. El autismo afecta a alrededor de 2 a 4 niños en 1,000 en los estados unidos. El número de niños afectados parece estar aumentando, con tasas cuatro veces más altas que 30 años atrás. Las causas de este aumento evidente no se conocen, pero el mejor conocimiento y los cambios en cómo se diagnostica el autismo puede explicar gran parte del aumento.
¿Qué causa el Autismo?
La causa, el pronóstico y el tratamiento del autismo todavía están en estudio, pero es probable que tanto la genética como el entorno jueguen un papel en esto. Los investigadores han identificado diversos genes asociados con este trastorno. Estudios sobre personas con autismo han encontrado irregularidades en varias regiones del cerebro.
Otros estudios sugieren que la gente con autismo tiene niveles anormales de serotonina o algún otro neurotransmisor en el cerebro. Estas anormalidades sugieren que el autismo podría resultar de la interrupción del desarrollo normal del cerebro en una etapa temprana del desarrollo fetal, causado por defectos en los genes que controlan el crecimiento del cerebro y que regulan el modo en que las neuronas se comunican entre ellas. Si bien estos hallazgos son prometedores, sólo son preliminares y requieren de estudios adicionales. La teoría de que las conductas de los padres son responsables del autismo ha sido refutada.
Síntomas de Autismo
Los niños con autismo pueden presentar varios síntomas, desde síntomas leves hasta severos, incluyendo:
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Dificultades en las interacciones con otras personas y al hacer amistades
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Problemas de comunicación, ambos en la comunicación verbal y no verbal
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Insistencia en la monotonía
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Movimientos repetitivos, tales como la agitación de las manos o ataques de cólera frecuentes
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Algún grado de retraso mental o discapacidades de aprendizaje en la mayoría (pero no en todos) de los niños afectados
Los niños con leves síntomas de autismo, llamado síndrome de Asperger, comparten algunos de los rasgos del autismo, pero los niños con el síndrome de Asperger tienen una intelegencia normal y aprenden a hablar a la edad esperada.
¿Cómo se diagnostica el Autismo?
No existe un análisis médico para diagnosticar el autismo. Los médicos generalmente diagnostican el autismo al observar el comportamiento del niño. A veces utilizan pruebas explorativas que miden un número de características y comportamientos asociados con el autismo.
¿Quién corre riesgo de Autismo?
El autismo ocurre en todos los grupos raciales, sociales y educacionales. Los niños corren un riesgo cuatro veces mayor que las niñas. Los hermanos de un niño afectado pueden correr el riesgo de padecer autismo, aunque el riesgo es mínimo (aproximadamente 5 por ciento).
¿Qué papel juega el factor hereditario en el Autismo?
Las investigaciones sugieren que la causa del trastorno es un defecto genético que puede consistir en alguna forma de enfermedad autoinmune o de enfermedad degenerativa de las células nerviosas cerebrales.
Algunas personas tienen una predisposición genética al autismo. En familias que tienen un niño con autismo, el riesgo de tener un segundo niño con el mismo trastorno es aproximadamente, un 5%, ó 1 de cada 20. Este porcentaje es más elevado que el riesgo que corre la población en general. Los investigadores están buscando pistas acerca de qué genes contribuyen a este aumento. En algunos casos, los padres y otros parientes de un niño con autismo muestran alteraciones leves en sus destrezas sociales y de la comunicación, o caen en conductas repetitivas. La evidencia también sugiere que algunos trastornos emocionales, tales como la enfermedad bipolar, ocurren con más frecuencia que el promedio en las familias de personas con autismo.
¿Las vacunas en la niñez contribuyen al Autismo?
Hay sospechas de que las vacunas de la niñez incluyendo la vacuna contra el sarampión / paperas / rubéola, causan autismo. Algunos padres de niños con autismo sospechan que esta vacuna, administrada alrededor de los 15 meses de edad, contribuye al autismo porque los niños a veces comienzan a demostrar síntomas del autismo durante el tiempo en que fueron vacunados. Es probable que esta sea la edad que comúnmente comienzan a aparecer los síntomas, aunque el niño no haya sido vacunado.
Otra razón por la cual se sospecha que las vacunas de la niñez juegan un papel en el autismo es que, hasta recientemente, contenían un preservativo llamado "thimerosal" que contenía mercurio. Mientras que dosis altas de ciertas formas de mercurio pueden afectar el desarrollo cerebral, los estudios sugieren que "thimerosal" no lo contiene.
Tratamientos
El autismo puede ser tratado con terapia de conducta, medicamentos y terapia nutritiva. Los niños muchas veces muestran progreso en los síntomas con el tratamiento de conducta intensivo empezado durante los años preescolares. Un programa de tratamiento individualizado se puede comenzar entre los dos y tres años de edad y continuar durante los años escolares.
No existe cura para el autismo. Sin embargo, algunos niños se benefician de los medicamentos que ayudan a mejorar los síntomas de comportamiento para que puedan aprender mejor. Algunos de los medicamentos usados comúnmente incluyen los antidepresivos, anti-sicópatas y estimulantes (tales como Ritalín, que es recetado usualmente para el trastorno de hiperactividad por déficit de atención).
Algunos estudios también sugieren que la terapia nutritiva, incluyendo la suplementación con ciertas vitaminas (como las vitaminas B) pueden mejorar los síntomas en algunos niños. Las familias siempre deben consultar con el médico del niño antes de empezar cualquier terapia nutritiva.
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